Una locomotora que no arrastra
No ha habido gobierno en la Historia colombiana que no anuncie grandes reformas agrícolas para poner fin a la pobreza endémica del campo, dinamizarlo, modernizarlo y de ese modo detener una espiral de violencia que tiene sus orígenes en las zonas rurales, olvidadas por el Estado. No obstante, como lo reconocen varios analistas, es la primera vez que un presidente pone como eje estructurante de su política económica a la agricultura y, al menos en el papel, concede a este sector económico la importancia que insólitamente se le negó en tiempos pasados. El nuevo gobierno, aún sin asumir sus funciones, ha establecido una muy bien diseñada estrategia que permita favorecer el crecimiento económico. Bautizados como locomotoras , aquellos sectores económicos que aparecen como primarios y secundarios adquieren gran relevancia cuando se les identifica como los más susceptibles de crecimiento. Nada descabellado, si se tiene en cuenta que en 2007, cuando la economía tuvo el mayor crecimiento de s...