Uno de los problemas de los bienes públicos es su imposibilidad de ser considerados en el cálculo económico de los bienes privados, dado que como son bienes no excluyentes y no rivales es difícil desde un sistema de mercado descentralizado establecer un nivel de consumo colectivo óptimo. Esta condición se establece porque se parte del hecho que si un agente económico consume más o menos de este bien es poco probable que afecte el consumo de ese mismo bien a otro agente económico. Al no existir la rivalidad en el consumo no existe incentivo para que un agente del sector privado quiera producir dichos bienes; para eso el planificador social aparece como mecanismo de centralización que produce, administra y permite el disfrute de los bienes de uso colectivo. Partiendo de la rápida descripción anterior se puede inferir que un bien público o de uso colectivo, en el sentido de Samuelson, puede ser un parque, una calle o una plaza de eventos abierta o cualquier bien que se considere que de...
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