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Mostrando entradas de junio, 2014

Causa efecto y control social

En su perfil de Twitter, el alcalde de Bogotá señaló que la celebración de la victoria de la Selección Colombia fue un fracaso al registrarse ocho muertes violentas -obviamente como consecuencia de la euforia popular por el hito deportivo-. Las redes sociales pronto volcaron su atención hacia el anuncio del alcalde y permitió  el debate en torno a las medidas de control social implementadas en diferentes ciudades del país para evitar desordenes como consecuencia de la reacción de los aficionados del equipo nacional a los resultados de los partidos en el Mundial. Y, por supuesto, se siembra en el ambiente la pregunta: ¿hasta qué punto las medidas de control social están siendo las necesarias? ¿cuál es el criterio de los policy makers para adoptar tales medidas? ¿realmente son las indicadas? La idea del diseño de una política o de una medida de control social es alterar los resultados de los fenómenos sociales. Por ejemplo, una política de vivienda popular altera la relación existen

Desiguales y frágiles

Este mes Foreign Policy publicó su nuevo índice de Fragilidad de los Estados, que sustituyó el índice de Estados fallidos. Colombia ocupó el puesto 59, lo cual implicó una leve mejoría con respecto a su posición 57 en 2013 (entre más lejos del primer puesto, tanto mejor). Al analizar los puntajes obtenidos en las variables evaluadas, llama la atención que las variables críticas son tres en específico: desplazamiento y refugiados, desigualdades entre grupos sociales -una proxy adecuada de desigualdades entre regiones- y la existencia de grupos armados ilegales. Sobre el desplazamiento y los grupos armados no queda duda que expresan con elocuencia la debilidad del Estado y la fragilidad de este. La primera indica cargas muy pesadas para un Estado incapaz de contener la migración forzada, que termina por crear complejos escenarios en las ciudades receptoras, y los grupos armados que indudablemente suponen un desafío bélico para las fuerzas de seguridad del Estado. Sin embargo entender l

¿Se hunde España?

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Haremos un alto en el análisis de la coyuntura colombiana y nos iremos a un país que vivió esta semana un importante protagonismo. España fue humillada en el Mundial de Brasil 2014 y, en contraste, al día siguiente era proclamado Felipe VI tras 39 años de un trascendental reinado de Juan Carlos I, en el que el país abandonó su pasado sombrío franquista y caminó por las sendas de la democracia. Obviamente, para la opinión pública mundial fue mucho más impactante ver cómo la campeona del mundo en 2010, un equipo soberbio y cargado de estrellas -valorado en poco más de 1000 millones de dólares, una cifra astronómica-, perdía ante Chile y Holanda y sentenciaba su regreso a casa sin haber conseguido un solo punto en el campeonato mundial de la FIFA. Y es una buena alegoría de un país que, pareciera, está pasando por uno de los momentos más difíciles de su historia y cuyas perspectivas aún distan de ser tranquilizantes. De hecho, las amenazas que se ciernen sobre España son una sentencia a

Y luego del voto, ¿qué?

En mayo de 2002, Francia se levantaba con la sorpresa que el candidato de la derecha, bastante lánguido y agotado por los propios golpes de la política, Jacques Chirac, iba a la segunda vuelta de la elección presidencial con el representante de la extrema derecha más radical de Europa: Jean- Marie Le Pen, aquel que se quejó porque la selección francesa de fútbol no tenía rubios y quien catalogó al Holocausto judío como una pequeñez en la historia universal. No había más opciones para los franceses: elegían al candidato Chirac, con líos de faldas incluidos y una popularidad discreta, o daban camino al radicalismo del Front National y hacían que la integración europea se fuera al traste, así como la Unión monetaria y la integración con sus vecinos. Finalmente Chirac se alzó con el 80% de los votos, muchos de ellos de sectores que evidentemente no compartían tesis pero que les unía un propósito común: salvar a Francia del extremismo. Luego, como lo cuenta la historia, los espectros se es

Elección con razón

Voté por Juan Manuel Santos en la primera vuelta con algunas dudas, quizás esperanzado que el candidato de los verdes destapara las cartas que simplemente no tenía. Pero llego a la segunda vuelta muy convencido que Santos debe ser el presidente de la República en los próximos cuatro años. Hace bastante tiempo he venido sosteniendo que el Gobierno que ha hecho el actual presidente es mucho mejor de lo que la percepción de los colombianos conceptúa, aunque no es la gestión excepcional que el mandatario sugiere. Sin embargo, haciendo una evaluación juiciosa de su gestión, sería una pérdida para el país interrumpir las diferentes políticas que ha emprendido y que estoy convencido absolutamente que darán un fundamento fuerte para los gobiernos venideros. No es un gobierno perfecto y algunas de sus mayores equivocaciones han sido más por el lado de las omisiones. Santos no ha sabido comunicar sus aciertos y su gestión en el Gobierno. Nuestros amigos politólogos y expertos en comunicació

Conservando vicios

Y de repente olvido que esta es Colombia, donde con un escándalo más en su contra, el candidato del megalómano no solo tendrá más votos sino que si nos descuidamos, de escándalo en escándalo tendrá asegurada hasta su reelección. Si en Europa tener apoyo de nazis es suficiente motivo para perder una elección, en Colombia un movimiento que cree en la superioridad de una raza en un país mestizo podría proclamarse como parte de una triste victoria política. Y esta es la historia de Colombia, un país donde la moral dudosa gana elecciones, donde los puritanos llaman corrupto a quien no piensa como ellos, donde matar en el nombre de Dios puede ser una desoladora realidad. La respuesta es Colombia.  Las actuales elecciones pueden estar marcadas por la mayor polarización en la historia reciente de Colombia, curiosamente por las ideas antagónicas de cómo terminar el conflicto armado con la mayor agrupación armada del país y por asuntos relacionados al manejo de las relaciones internacionale