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Mostrando entradas de agosto, 2016

Los cálculos de la paz

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En la evaluación de proyectos se estima el beneficio neto de una iniciativa tras restarle a los flujos todos los costos, gastos e impuestos. El beneficio neto de una inversión, por ejemplo, es lo que realmente le queda libre al inversionista. Bajo esta sencilla lógica funciona también el acuerdo final alcanzado con las FARC. Tal y como está planteado el debate hoy entre los promotores del Sí y del No, parece que además estamos divididos entre quienes vemos que descontando los costos -además de corto plazo- el beneficio sigue siendo positivo y entre quienes creen que los costos son tan elevados que hacen inviable el proyecto mismo de la paz con las FARC. No obstante, no deja de ser insólito que exista tal arraigo entre muchos sectores de esa última idea, hasta el punto que la terminación del conflicto con la mayor agrupación armada del país -una guerra de cinco décadas- pareciera irrisoria. Creo que hay entonces tres nociones al respecto: El primer argumento es que no puede

Riesgos de la incertidumbre del No

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Con el Centro Democrático y algunos sectores conservadores listos para impulsar el No a la refrendación de los acuerdos con las FARC, sin duda que plantearse los escenarios que enfrentaríamos en cada opción es un ejercicio necesario. El relato de esta campaña, a diferencia del Sí que yo defiendo, tiene una línea argumentativa que a fuerza de su facilidad para ser entendido ha logrado capturar a una masa importante, tanto que estoy seguro que cualquier opción que gane lo hará con un rango no mayor al 55% de los votos. Para Uribe y sus seguidores, que no son pocos, la conveniencia del No radica en que forzará al Gobierno y a las FARC a volver a la mesa a negociar los acuerdos alcanzados. El mandato legal que tiene el presidente es que, de fracasar el plebiscito, no podrá presentarle al constituyente primario los mismos acuerdos: debe renegociarlos. Para los promotores del No resulta inaceptable que a las FARC se les otorgue participación política -finalmente el objetivo de este gr

La tesis del riesgo: el No

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Promover y votar el No en el plebiscito es necesario. La unanimidad y la tendencia a buscar consensos despreciando el disenso no es sano para la democracia. Sin embargo, eso no nos exime de la posibilidad de referirnos a las ideas y propuestas contrarias. En el caso del No, ha venido haciendo carrera un relato bastante convincente que sugiere que votar por esa opción es lo mejor que le puede suceder a Colombia: se renegociarán los acuerdos logrados en La Habana, de modo que se satisfarán los deseos de justicia y participación política de los promotores del No y sus simpatizantes, que ciertamente no son pocos. Por supuesto, es válido que algunos sectores crean en eso. No obstante, hay algunas observaciones importantes que bien podrían aportar a la reflexión. Lo primero que debemos desestimar es que habrá renegociación de los acuerdos de La Habana. Es poco probable que eso ocurra. Ni el Gobierno ni las FARC van a sentarse en una mesa por tiempo indefinido hasta convencerse

El sofisma socialista

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Probablemente el país, luego del plebiscito que votaremos para refrendar -o no- los acuerdos de paz con las FARC, quedará bastante dividido. A pesar de ser un entusiasta promotor del Sí, dudo que la proporción se aleje de un 55% a 60% para la opción ganadora: es cierto, a estas alturas puede ganar cualquier opción. Sin embargo, llama la atención la gran variedad de argumentos que de lado y lado se emplean para justificar el hecho de promover alguna de las dos alternativas. Muchas de ellas válidas, otras realmente insólitas y algunas definitivamente improbables. Pero sin duda que el argumento que más me ha llamado la atención es la de advertir que el voto positivo en el plebiscito marcará la entrada en Colombia del socialismo, del comunismo y de las dictaduras de izquierda de Cuba y Venezuela. Me inquieta este argumento por varios motivos: el primero, que obedece más a mis inquietudes intelectuales, y es que se cometen errores conceptuales muy serios cuando se manejan indistintam

Una paz, dos caminos

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Se puede decir que iniciaron las campañas por el Sí y por el No a la refrendación de los acuerdos con las FARC en el plebiscito que debe convocar el Gobierno en las próximas semanas. Paradójicamente se le critica a quienes promovemos que el Sí que lo hacemos sin conocimiento de causa, dado que no se ha concluido la negociación en La Habana. No obstante hay que hacer una salvedad: los promotores del No tenían claro que su oposición a los acuerdos estaba incluso planteada desde el inicio de las negociaciones en 2012, sin esperar cuál sería el resultado. No quepa duda que desde los sectores opositores al proceso de paz con las FARC existe una milimétrica estructura ideológica fuertemente ligada a un proyecto político que arroja resultados para nada despreciables: la segunda bancada más grande del Senado que aportan la mayor parte de un grupo de 39 congresistas, cientos de concejales, diputados y ediles y siete millones de votos en una elección presidencial. Sin embargo, hay que p