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Mostrando las entradas etiquetadas como Política

Y luego del voto, ¿qué?

En mayo de 2002, Francia se levantaba con la sorpresa que el candidato de la derecha, bastante lánguido y agotado por los propios golpes de la política, Jacques Chirac, iba a la segunda vuelta de la elección presidencial con el representante de la extrema derecha más radical de Europa: Jean- Marie Le Pen, aquel que se quejó porque la selección francesa de fútbol no tenía rubios y quien catalogó al Holocausto judío como una pequeñez en la historia universal. No había más opciones para los franceses: elegían al candidato Chirac, con líos de faldas incluidos y una popularidad discreta, o daban camino al radicalismo del Front National y hacían que la integración europea se fuera al traste, así como la Unión monetaria y la integración con sus vecinos. Finalmente Chirac se alzó con el 80% de los votos, muchos de ellos de sectores que evidentemente no compartían tesis pero que les unía un propósito común: salvar a Francia del extremismo. Luego, como lo cuenta la historia, los espectros se es...

Decisiones, todo cuesta

Este domingo vamos a elegir presidente y por primera vez asistimos a un debate caracterizado por la ausencia marcada de protagonismo de las ideas y una presencia casi omnipotente del conflicto entre candidatos. Acusaciones, escándalos, enfrentamientos públicos y shows mediáticos han caracterizado un debate presidencial tristemente carente de nivel y dirigido a su antojo por un expresidente ansioso de poder y un presidente que le ha costado mantenerse como la primera opción electoral de los colombianos. Me han preguntado insistentemente sobre mis intenciones de voto y confieso que lo pensé hasta último momento, con algo de temor sobre si era la decisión correcta o no. Pensé por un instante si en tres años estaré lamentando mi voto o si podría estar viendo con profunda satisfacción que mi decisión satisfizo mis más profundas convicciones. Pero finalmente he aquí mi decisión. El panorama político de Colombia es particular: las ideologías de los partidos se han roto y la concepción de...

Perdimos el año

No pueden ser más que desoladores los resultados de las pruebas PISA que evaluaron a los estudiantes colombianos de las principales ciudades del país con los estudiantes del mismo nivel educativo de otros 64 países del mundo, entre ellos las naciones que componen a la OCDE. Nuestros estudiantes de educación básica no leen bien -lo que supone que no comprenden lo que leen-, no tienen habilidades avanzadas en pensamiento abstracto y lógico y eso se vio reflejado en resultados discretos en ciencias y matemáticas. La verdad la sorpresa de estos resultados no es que Colombia no esté mejor en lo que respecta a las competencias cognitivas de sus estudiantes sino que no esperábamos que estuviéramos tan mal; aunque las pruebas tipo PISA o SABER son apenas indicadores, arrojan indicios preocupantes de las fallas del sistema educativo colombiano. ¿Qué nos está pasando? ¿por qué falla el sistema educativo colombiano? ¿qué hacer para evitar esos resultados tan oscuros?, intentaré dar pistas que no...

Muy grande para caer

Cali - El régimen venezolano es como esos grandes bancos internacionales que en el entorno financiero se conocieron como los too big to fall , aquellas corporaciones financieras que por su cantidad de clientes resultaba para algunos inaceptable su quiebra. El Gobierno de Chávez, tras 14 años, ha crecido a tal magnitud que resulta difícil creer que lo dejarán caer tan fácil. En esta década y media de su presidencia, ha montado todo un andamiaje ideológico y político que ha configurado una serie de incentivos poderosos y una nueva élite. Algo no muy extraño en América Latina: luego de la Colonia española, una élite local tomó su lugar pero poco cambió, pues finalmente conservaron las mismas reglas de juego a lo largo de la historia. Los mismos terratenientes del pasado colonial hoy quizás son los mismos que conforman las élites en países como Venezuela. O bueno, hasta la llegada de Chávez. En 1999, Venezuela dio un giro radical a la izquierda. El coronel retirado que intent...

Más que un Tucano

Si las FARC y Álvaro Uribe Vélez fueran aliados, no les habría salido tan bien ese propósito no declarado de lograr que la anterior semana fuera la confirmación de un annus horribilis para el Gobierno de Juan Manuel Santos. Basta revisar el curso de los sucesos y confirmar el correlato entre lo que hacían las FARC en el norte del Cauca y la extrema derecha en el Club El Nogal de Bogotá: ambos, desde sus orillas, atacaron sin clemencia al hoy presidente, propinándole golpes desestabilizadores. Bien acertado, Hector Abad dijo que la caída del Super Tucano en Jambaló era un éxito de Uribe. A esto se le suma la actitud soberbia de los indígenas nasas, a lo que muchos románticos de la resistencia civil no dudaron en alabar, gesto que nos recordó a un senador de izquierda que llegó a afirmar que no estaba ni con un bando ni con el otro: sí, el mensaje que se dejó en el ya difícil ambiente es que para estas comunidades el conflicto es entre las FARC y el Ejército, que ellos en cuanto a eso n...

De ángel a demonio

Hace dos años el entonces ganador de la primera vuelta electoral de la presidencial, Juan Manuel Santos, se alistaba a cerrar filas en las toldas fieles al Presidente Uribe y así asegurarse la victoria en la segunda vuelta presidencial, donde Santos arrasó a su contrincante verde y se erigía como la continuidad de unas tesis construidas y consolidadas tras ocho años. Santos no representaba lo que Uribe exhibía como simbolismo pero no había duda que si alguien podía representar continuidad, era él. Con un caudal electoral como nunca antes un presidente lo había conseguido, Santos llegaba a la presidencia cargado de iniciativas que prometían reformar al país. Esto con el entendido que Uribe había hecho tal labor que el país estaba listo a consolidarse en otros frentes. Dos años después acudimos a un escenario desconcertante: Uribe declarado como el mayor opositor de Santos, una extrema derecha reavivada y sentimientos de rencor han invadido a los más cercanos al ex presidente, que n...

Río revuelto

Hace muchos años Colombia no se encontraba tan agitada por cuenta de una decisión del Congreso de la República. La reforma a la justicia, un acto legislativo controversial y de cocción truculenta, es una muestra de la necesidad imperiosa de mirar de cerca a una democracia que, aunque estable, denota disfuncionalidad.  No logra explicarse cómo el parlamento colombiano vota y luego se retracta. Pero sí puede decirse que lo ocurrido con el Acto legislativo no es un evento aislado: es la convergencia de hechos erráticos de una corporación que clama urgente una intervención. A lo largo de su existencia, el Congreso colombiano ha estado ligado a los más oscuros episodios de la Historia de Colombia. Enfrentamientos grotescos entre los partidos tradicionales, penetración del narcotráfico, de los grupos de autodefensa y un cuestionable manejo administrativo que hace de esta institución una de las más insaciables consumidoras del presupuesto público. Son 266 congresistas elegidos cada c...

Sisma ensangrentado

Si algo deja el horror del ataque a Bogotá, en plena zona comercial y de alta población flotante, es una evidente fractura de la sociedad colombiana. Ya lo habíamos visto antes: los países divididos hoy son más normales, Francia se debate en una fuerte polarización entre izquierda gobernante y derecha opositora; en los Estados Unidos las divisiones fueron más fuertes aún, cuando un ala profundamente evangélica y conservadora rechazaba al ala menos radical y encabezada por un mormón, sumada a la fuerte controversia entre demócratas liberales y republicanos conservadores con tesis opuestas en temas trascendentales. Pero Colombia hoy es un caso bien peculiar y el atentado permitió dilucidarlo en las reacciones fuertes de los máximos exponentes de la extrema derecha colombiana. Un atentado dirigido contra uno de los exponentes del ala más conservadora de la política colombiana en momentos en que el país es gobernado por un liberal moderado dibuja el esbozo de la divergencia manifiesta...

Cambio de valores

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En la lógica de la ganancia, todo tipo de negocio es válido. Hace ya casi cuatro años estalló la peor crisis económica desde La Gran Depresión de los años treinta, como muestra elocuente del desgaste de la receta que el nuevo liberalismo económico, en adelante neoliberalismo, presenta. Los resultados de ese sombrío binomio entre beneficios de corto plazo y una excesiva acumulación de riesgos de largo plazo no fueron menos que desoladores: deudores que no pudieron cumplir con sus obligaciones financieras, adquiridas con pocas condiciones; bancos que perdieron los ahorros de sus clientes al no recuperar sus carteras vencidas; empresarios que encontraron iliquidez en los mercados financieros y restricción para acceder al crédito; una demanda contraída y unos gobiernos que debieron incrementar su gasto para salvar a las economías de sus países con consecuencias hoy desastrosas: las arcas públicas se endeudaron por encima de sus capacidades, hoy amenazan con una cesación de pagos que tiene...

Impacto Profundo

¿Qué tan profundo fue el impacto de los sucesos del 11 de septiembre de 2001?, luego de una década, es posible decir que los efectos desencadenados trascendieron y marcaron toda una década. Cual mordida de víbora, el dolor de los feroces dientes se juntó con los efectos devastadores del veneno. Nadie pudo imaginar que aquella mañana de otoño, infame e indeleble en la historia moderna, sería el inicio de una era agitada y de una fuerte polarización entre civilizaciones. Sin lugar a dudas, cuatro aviones comerciales secuestrados con el objetivo de estrellarse deliberadamente contra los símbolos de la hegemonía occidental eran un mensaje claro del odio profundo que en el oriente que despierta occidente liderado por los Estados Unidos, donde el fanatismo religioso engendró desprecios que aquella trágica mañana dejaron más de dos mil muertos y cientos de desaparecidos, además del orgullo de una nación destrozado. Cuando aquella mañana el presidente George W. Bush declaró que ese no ...

¿Percepción o realidad?

¿Es Colombia hoy más insegura que hace seis meses?, ¿el Gobierno ha permitido que los logros en materia de seguridad nacional se hayan diluido?, en realidad, contestar en estas instancias con total certeza no se aleja mucho de la más pura mezquindad. Pero consideremos algunos aspectos importantes para iniciar el análisis. Por una parte, entre 2005 y 2009, época de consolidación de una política de seguridad muy firme que llevó a las periferias a los grupos armados, los homicidios tuvieron una tendencia claramente descendente. De una tendencia de 70 homicidios por cada 100 mil habitantes, en 2008 la tasa sugería 34 homicidios por cada 100 mil habitantes, mientras en 2009 la cifra se elevó a 39 homicidios por idéntica proporción de población. Si Colombia tuvo 15.52o homicidios en 2008 y en 2009 presentó 17.717, se identifica un incremento fuerte del 16%. No obstante, entre 1999 y 2008, los homicidios disminuyeron en más del 50%, de 70 homicidios llegamos a "sólo" 30 homicidios p...

Conservando prejuicios

El deseo de algunos de ver la ruptura entre el presidente Santos y Uribe, versión que circuló ampliamente por la prensa nacional en días pasados, me recuerda un poco el deseo y obsesión de los ultra conservadores norteamericanos del Tea Party de exacerbar los ánimos hasta el punto de la polarización con matices de violencia. Al margen de cualquier consideración, es mezquino convertir la crítica política -esencial en la democracia- en una herramienta de confrontación popular que agite los ánimos. Y es mezquino en Colombia por una razón: continuidad no quiere decir conservación fidedigna de todo cuanto hizo un antecesor. Si Santos conserva los éxitos de Uribe, no está obligado a conservar sus errores, ¿acaso alguien lo haría? Pero veamos un poco de historia. En 2001, cierto, mientras las FARC presionaban una negociación a su favor con el Gobierno colombiano al asegurar que los patrullajes militares alrededor de la extinta zona de Distensión era un obstáculo para la paz, que jamás llegó,...

Inflexión grata

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Muchos de quienes lucieron como jueces supremos de la moral pública hoy posan como fieles arrepentidos ante el sorpresivo inicio del Gobierno de Juan Manuel Santos. Las soflamas que presidían los foros de opinión de los diarios y publicaciones colombianas antes de las elecciones presidenciales de mayo y la segunda vuelta de junio se convirtieron en abjuraciones explícitas que sorprenden tanto como el carácter pragmático y esa espléndida comunión de Santos con el poder. Sin ánimo de pretender la razón de quienes atacaron con vehemencia a los seguidores de Santos y a él mismo, más cuando su Gobierno apenas lleva unos pocos meses, conviene resaltar lo hecho y, más aún, recordar lo que debe lograr. En sus inicios como candidato, el hoy personaje del año no prometía mucho. Una publicidad lúgubre que contrastaba notoriamente en el discurso que enarbolaba Mockus, que si bien no se distanciaba de Álvaro Uribe, prometía corregir los vicios que parece pulularon en el Gobierno del hoy expresident...