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Mostrando entradas de agosto, 2013

El pan sin el horno

Llegó el esperado 19 de agosto, cuando varios gremios del sector agrícola, minero y el transportador acordaron cesar sus actividades productivas en señal de protesta por la precaria situación que viven. Sectores económicos de gran importancia para el país están hoy en medio de una profunda crisis, reflejada en que sus precios, cada vez más bajos, no compensan los costos que enfrentan, cada vez más altos. A los ojos de un observador desprevenido, estamos enfrentando una parálisis social del orden nacional. Y si no son observadores desprevenidos, son jueces sesgados. Muchos añoran la Primavera árabe, que hoy parece más un otoño, o creen que estamos frente a un movimiento multitudinario como el vivido por Brasil. La gran diferencia es que las manifestaciones en estos países fueron expresiones espontáneas de indignación por una sucesión de problemas que afrontan, por ejemplo, los jóvenes para estudiar o para participar en política. En Colombia, siendo muy escuetos, afrontamos el problema

Rufián de esquina

Daniel Ortega es el típico sátrapa tropical al que tanto hay que temerle: un político sombrío, populista, que nos recuerda etapas negras en la precaria historia democrática de América Latina. Quizás no en el extremo del tristemente célebre dictador argentino Galtieri, pero sí con las mismas motivaciones de aquellos que buscan en el exterior una fuente inagotable de fervor popular entre sus electores. Ciertamente, Colombia no solo enfrenta presiones internas sino también a un vecino que, aunque políticamente irrelevante en el contexto internacional, ha hecho del Caribe un potencial polvorín. Las motivaciones de un gobernante como Ortega están bastante definidas: es un régimen políticamente extractivo y económicamente aspira a mantener un músculo financiero que le permita continuar a flote a él y su gobierno.  Nicaragua es un país con cerca del 43% de la población en situación de pobreza, sin considerar que buena parte de los nicaragüenses viven con ajustados ingresos. En el panoram

¡Santos tres años, Juan Manuel!

Andrés Felipe Galindo Farfán* Conviene recordar un poco el contexto de la elección de Santos hace tres años. Un personaje que como ministro de Defensa se ganó el favor de Uribe, quien terminaba un mandato peculiar de ocho años. Uribe fue un presidente emocional, reaccionario, que sabía muy bien interpretar las preferencias de un electorado sorprendido por un estilo bastante diferente al de los presidentes predecesores. Poco valieron escándalos de corrupción, los falsos positivos, los fallos normales de cualquier gobierno o incluso las muertes de los niños en Cajamarca a manos del Ejército: la popularidad de Uribe se mantenía y tenía el capital político necesario para endosarlo en un candidato que llegaría a la presidencia casi sin dificultad. Quien fuera el sucesor de Uribe gobernaría bajo su sombra, dado el inmenso poder de opinión que tenía. Ahí llegó Santos, un político no tan político, pero que había logrado tener los principales cargos del Estado sin ir a elección popular. Much

Preferencias y toma de decisiones

El panorama es así: Juan Manuel Santos tiene la mitad de la opinión pública en contra, la mayoría de todos modos no quisiera su reelección pero podría ocurrir con una alta probabilidad que será reelegido presidente de la República. El político más popular de Colombia, Álvaro Uribe, probablemente logre una adecuada representación de su movimiento en el Congreso pero no así en la Presidencia. La mayoría de los bogotanos quisiera a Petro fuera de la alcaldía pero existe la posibilidad que la revocatoria se haga aguas al no alcanzar los mínimos de votación necesarios. Aquí en Cali, hace seis meses la mayoría de la opinión pública rechazaba la gestión de Rodrigo Guerrero, pero en los últimos meses su cuota de aceptación se ha trepado de forma impresionante y el optimismo parece haber retornado, ¿cómo se entiende esta conducta de los electores? La teoría económica predice que los consumidores, poseedores de toda información necesaria para tomar adecuadas decisiones de consumo, serán de