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De nacionalismos y otros demonios

El fallo de La Haya no ha estado alejado de una fuerte dosis de nacionalismo de ambas partes. Por un lado, Nicaragua reivindicó sus pretensiones históricas sobre una mayor porción del Caribe, lo que ha hecho a este Estado un vecino pendenciero e indeseable. Siempre se invocó un instinto patriotero que llevó a distintos gobiernos a alinear a su nación en un desconocimiento sistemático del derecho internacional. Normalmente los países despiertan el espíritu nacionalista en momentos en que se enfrentan litigios o se tiene pretensiones territoriales. El amor por la Nación llevó a Francia a deshacerse de la invasión de los nazis, pero llevó a los nazis a cometer crímenes que aún la Humanidad lamenta. Y en estos momentos Colombia enfrenta una disyuntiva en el que el nacionalismo emerge como el fondo de la escena: una pequeña minoría sin percatarse de lo ridículo de sus intereses pide que San Andrés sea una república independiente, o hay quienes piden que se desacate el fallo sin adentrarse ...

Todo puede suceder

La campaña presidencial que concluye este martes 6 de noviembre en los Estados Unidos promete dejar varias anécdotas para la historia. El primer afroamericano en la Oficina Oval se juega su continuidad frente al que podría ser el primer presidente mormón de la historia de la mayor potencia mundial. Es un juego entre las visiones de un país que lucha por salir de una crisis que en la última década ha restado poder económico y político a Washington, en un mundo cada vez más multipolar. Los Estados Unidos hoy enfrentan un panorama económico aún tordo, con una tasa de paro ligeramente inferior a la de 2008, cuando el Partido Demócrata llegó de nuevo a la Casa Blanca. Los desafíos aumentan cuando la población dependiente de la ayuda del Gobierno se ha incrementado con la misma tendencia que el crecimiento económico no se muestra lo suficientemente fuerte para crear empleos capaces de traducirse en la capacidad del individuo de obtener su sustento. Más aún, hoy buena parte del crecimiento ...

Juegos de guerra

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Negociar es un arte. Es la habilidad de lograr conciliar intereses en conflicto; ese, me atrevo a decir, es el oficio más antiguo del mundo. Un negociador camina en el filo de la navaja, un paso bien dado garantiza el éxito de un eventual acuerdo entre las partes, una actitud mezquina podría llevar al traste todo esfuerzo de acercamiento. Las matemáticas y la economía, amantes apasionadas en la academia, han sabido modelar con precisión estas interacciones en la intrigante teoría de juegos. Más cerca aún, el nobel Robert Aumann modeló las interacciones que se desarrollan en varios periodos. Un juego  se da en un único tiempo entre dos agentes, normalmente, que perciben unos beneficios de sus decisiones y que reconocen que el beneficio del uno es el costo del otro. Un agente puede pensar que su beneficio es el mejor incentivo para actuar, pero si conoce las estrategias de sus contrincantes y sabe que una decisión individual afecta el juego, es decir, sus movimientos se hacen en fun...

El fin de la pobreza

A fines del siglo pasado, Ghana, un país situado en el continente africano y golpeado por la extrema pobreza, formuló un ambicioso plan que permitiría al país cumplir el primero de los Objetivos del Milenio. El plan suponía que un grupo de países donantes aportarían en este proceso un total de 8 mil millones de dólares, que darían un impulso enorme al deseo de sacar a cientos de miles de ghaneses de la miseria absoluta. El plan, finalmente, fue calificado como poco realista  por los gobiernos de los países donantes, que redujeron sus aportes a una cuarta parte del plan inicial. El realismo, sobra advertirlo, correspondía a una apreciación puramente financiera. El plan era realista toda vez que la relación costo-beneficio suponía una ventaja grande: hubiese permitido a Ghana reducir a mínimos históricos sus niveles azarosos de pobreza extrema.  Erradicar la pobreza extrema supone esfuerzos de los países ricos y de los países más pobres. Pero implica esfuerzos rea...

Cantos de sirena

Recientemente circuló por las redes sociales una infografía que desglosaba algunos de los principales componentes del gasto militar. El público lo tomó con indignación, como era previsible, al suponer que el gasto militar representa un costo de oportunidad inaceptable: un peso que va a financiar la defensa nacional es un peso menos a la salud, la educación o la atención a los más pobres. Es decir, la mejor opción que deja de tomarse por financiar el funcionamiento de la flota de aviones, helicópteros o dotar apropiadamente a los soldados es atender a un enfermo de gravedad en un hospital. De alguna manera es cierto, pero a priori, al contextualizar el caso colombiano, podríamos ver que no lo es tanto . Hace un par de años, en una exposición que realicé a estudiantes del curso de Política Fiscal de la Universidad del Valle, señalé que el Gasto en Defensa y Seguridad en Colombia es alto, ocupa una importante fracción del presupuesto nacional y ese aumento ha tenido de alguna forma ...

Competitivos, no tanto.

Recientemente se publicó el Reporte Mundial de Competitividad, un informe que es bien tenido en cuenta por su rigor y por dejar de manifiesto las debilidades y fortalezas que hacen a ciertos países más productivos que otros. La competitividad es un término que se usó tanto que se descubrió que finalmente podía ser un sofismo, como lo advertía Krugman, ¿ser competitivos para qué?, ¿los países realmente compiten? ¿o las que compiten son las corporaciones, los individuos?, pues he ahí que la definición de competitividad propuesta por el World Economic Forum debería dejarnos satisfechos: la competitividad es un conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan la productividad de un país. Y, como seguramente sabemos o intuitivamente concluimos, la productividad está definida por la cantidad de producción de una unidad de producto o servicio por insumo de cada factor utilizado por unidad de tiempo. Bueno, sí, seguramente uno no lo intuirá en esas palabras pero deducimos que pr...

Todo o nada

Nadie cree que el proceso de paz que adelanta el Gobierno con las FARC sea un diálogo de amor y paz. Ni la euforia de la extrema izquierda reivindicándose un triunfo inexistente al lograr que esta agrupación armada reciba un reconocimiento político, que es coyuntural y de cierta forma artificial , ni el escepticismo y oposición radical de la extrema derecha a este proceso logran definir con precisión lo que ocurre con esta etapa de diálogo. No se trata de un acto de perdón ni de arrepentimiento: ni el Gobierno está dando concesiones trascendentales que permitan pensar en un manto de impunidad ni las FARC están viniendo de rodillas a pedir perdón al pueblo, al cual aún creen representar. Este proceso se diferencia de otros, en primer lugar, por ser el resultado de una estrategia estatal de largo plazo. En 2002 cambió el ajedrez militar en Colombia con una ventaja evidente hacia el Estado. Se duplicó el pie de fuerza, se incorporó una política ofensiva basada en la ocupación del esp...