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La ley de hierro de la oligarquía

Robinson y Acemoglu destacaban que en no pocas ocasiones una oligarquía  se erige cuando antes de serlo depone por la fuerza a otra oligarquía. Fue así como en 1789 la clase dominante en Francia, autoritaria y excluyente, era sustituida por la fuerza por una clase social nueva que finalmente demostró tener vicios similares e incluso peores que los del ancien régime . Recordemos el Directorio, el Comité de Salud Pública y el régimen del terror de Robespierre. La llegada de Napoleón, el ascenso temporal de la monarquía y las revoluciones parisinas de mediados del siglo XIX, demostraron que la puja por el poder y el control de la nación difícilmente podría dirimirse sin la denominada mano de hierro de la oligarquía. Finalmente, una oligarquía no es otra cosa que la clase dominante del momento. Ayer Venezuela asistió a una puja entre una clase opositora y la oligarquía. Una clase opositora representada por lo que la izquierda ha denominado históricamente como oligarcas, mientras l...

Fanáticos

Al oír a los exponentes más radicales de la derecha colombiana, empezando por el mismo Uribe, uno percibe cierto tufo a fanatismo, porque actúan como ciertos jueces que sentencian a muerte a los que no han cometido más crimen que el de no pensar como ellos. Basta ver los epítetos con que tratan a Santos –traidor-, basta ver cómo se refieren a la agenda de negociación del Gobierno con las FARC en La Habana, dando por cierto algo que simplemente presumen que ocurre y descalificando notablemente, hasta el punto de la intimidación, a quienes apoyan la estrategia de paz del actual Gobierno. Hace casi tres siglos, Voltaire escribió un genial ensayo sobre el fanatismo religioso; aunque no creo que aplique en su totalidad, rescato algunos apartados: Entiéndese hoy por fanatismo una locura religiosa, sombría y cruel. Es una enfermedad del espíritu, que se adquiere como las viruelas. Los libros la comunican menos que las asambleas y que los discursos. Rara vez nos acaloramos leyendo, porqu...

Demagogia y crimen

Quien lee a los exponentes de la extrema derecha colombiana podría pensar que el Gobierno de Uribe Vélez fue como el alfa y la omega, el principio y el fin; ese complejo de Adán, en el cual sugieren que antes del popular expresidente colombiano no había nada bueno ni digno de admiración, se suma al complejo del mesías, que supone que estamos en un tiempo de apostasía a la espera del regreso triunfal del salvador de la República, sobre todo cuando luego de un hecho violento, por mínimo que este sea, se usa como síntoma de un deterioro de las condiciones de seguridad del país. La agenda de la extrema derecha ha estado concentrada en los temas de seguridad y tiene sentido, el mayor éxito de Uribe fue haber revertido ciertas tendencias en la criminalidad y la violencia galopante a lo largo del país, despertando pasiones, admiración y consolidando un Estado mucho más apropiado de su rol de propietario del poder y la fuerza. Sin embargo, cuando uno lee lo que piensan del Gobierno de Santos,...

Paz, cálmense

La reacción de dos expresidentes hacia el proceso de diálogos con las FARC ha sido insólita y, más aún, inédita. Por un lado está la extrema derecha colombiana, alineada con las ideas materializadas en Álvaro Uribe y por el otro están los más liberales que no dudan en respaldar el proceso de negociación con la mayor guerrilla del país. Cabe pensar que la intervención de Pastrana y Uribe obedece más a un incesante deseo de figuración pública con miras a los próximos dos años electorales en Colombia. Es claro que el proceso de negociación siempre implicará imponer y ceder ante una parte con la cual hay alguna confrontación o una necesidad de conciliar posiciones y eso no tiene por qué satisfacer a toda la opinión pública. Muchos quisiéramos ver a los delincuentes de las FARC tras las rejas o abatidos por el fuego del Estado y no en La Habana con cierto manto diplomático. Pero hay que ver cuál es el escenario y por qué, aunque no es esa situación que más desearíamos, el proceso de negoci...

Plan Director para Cali

En la década de los años 1950, el genial arquitecto suizo conocido como Le Corbusier propuso un ambicioso plan de desarrollo que comprometía una rediseño radical de la configuración urbana de Bogotá, que principalmente buscaba aprovechar al máximo los espacios públicos y definir zonas integradas y funcionales, bastante diferente del típico trazado colonial que en un contexto de acelerado crecimiento de las ciudades no resultaba muy útil. El famoso Plan Director generó toda clase de reproches, generó indignación al tocar el centro histórico y fue descartado rápidamente. En aquel momento, Bogotá tenía poco menos de 500 mil habitantes. Hoy, por iniciativa del Gobierno Nacional, parte de los planteamientos de Charles Jeanneret han sido retomados, pero en momentos en que la capital colombiana supera los 7 millones de habitantes. Quien conozca Bogotá sabrá que el caos urbano de la principal metrópoli colombiana es el costo de no haber tomado decisiones a tiempo. Cali es una ciudad con c...

Cacería de rentas

La cacería de rentas es omnipresente, está presente en casi todo el conjunto de la economía colombiana. La cacería de rentas para el observador desprevenido existe exclusivamente en la contratación pública: el afán desmedido de una parte de hacerse con el jugoso contrato y un funcionario del Estado que pone precio a sus decisiones. Pero el fenómeno es más común y costoso de lo que parece. Está presente en todos los niveles de la administración pública y, para mala fortuna nuestra, en casi todos los sectores de la sociedad. Se hace cada vez un lastre para una economía que paga un alto costo por una asignación ineficiente de recursos: simplemente estos recursos están siendo asignados a fines mucho menos valiosos. Al leer hoy el informe especial de extorsión en Colombia   el panorama es aún más sombrío. Aproximadamente dos puntos del PIB colombiano se están yendo por la cloaca de la economía subterránea con unos costos prohibitivos para la sociedad. El discurso de la eficien...

Confesiones de un creyente

La elección del máximo jerarca de la Iglesia Católica Romana la semana anterior y las particularidades que lo rodearon encendieron los ánimos. Los creyentes católicos reafirmaron su entusiasmo y su fe al ver erigido a un Papa con las características de Jorge Mario Bergoglio, hoy simplemente Francisco, mientras los creyentes de otras denominaciones veíamos con admiración e interés lo que ocurría en la religión cristiana más grande del mundo. Esto también impulsó obviamente a los ateos y escépticos a formular sus impresiones, ante lo cual lo menos que se podría hacer es escuchar y atender. Más allá de si es el Papa Francisco o el presidente mormón Thomas S. Monson, estoy seguro que en el fondo existe un interés renovado en la humanidad de revisar los asuntos espirituales sobre los cuales nos hemos cimentado. Es claro que el problema, hay que empezar por mencionarlo, no es que los ateos crean o que los creyentes dejen de creer. De hecho es más problemática la creencia que el ateo sea int...