Entradas

El Gran Colombiano

En México eligieron a Benito Juarez, quien restauró a la República y encausó a esta nación por las vías de la modernidad y la democracia. Sir Winston Churchill, el legendario primer ministro conservador inglés que llevó a la Gran Bretaña sobre sus hombros en tiempos de la Guerra Mundial y que mantuvo al país en el bloque vencedor, a pesar de los duros golpes que vivió en la batalla, fue elegido por los ingleses como su personaje máximo histórico. En general, la opinión los ha premiado por sucesos trascendentales para su historia, los mexicanos más de un siglo después y los británicos casi cinco décadas después de la desaparición de su primer ministro que fue militar, escritor e historiador. Elegir a Uribe, visto este antecedente, como El Gran Colombiano fue sin duda un asunto que causó revuelo. No es para menos, su aporte a la historia colombiana tiene pocos precedentes y su capacidad de emerger en un momento tan delicado como el inicio del presente siglo marcó a una generación. Pero ...

Indignación

Quizás lo que ocurre en Brasil y ha ocurrido en años anteriores en algunos países árabes y en los países desarrollados es un síntoma de la profunda desilusión de sistemas que aunque han generado riquezas sin precedentes en la historia universal, han excluido e impuesto elevadas barreras que impiden la movilidad social o, en el mejor de los casos, lo hacen un proceso extremadamente costoso. Algunas teorías económicas heterodoxas proponen que el cambio en las estructuras sociales vendrá precedido de algún fenómeno de agitación de las masas. Los grupos de interés pujarán por ganar espacios antes reservados para unas pequeñas élites o querrán deshacerse del orden impuesto. Quizás la visión revolucionaria de Marx es un poco más aparatosa de lo que realmente ocurre, pues no se trata de deponer a las élites sino de ampliar los espacios de participación, que incluyen la posibilidad de acceder a un ejercicio pleno de sus derechos civiles, políticos y económicos. Uno de los aspectos que más...

El peso de la historia: el racismo

Imagen
Una de las impresiones más grandes que tuve de mi niñez, que aconteció casi en su totalidad en Cali, era el hecho que la mayoría de los oficios menos valorados por la sociedad, tales como los servicios domésticos, la albañilería, el transporte público colectivo y aquellos de baja o nula cualificación, eran ejercidos por personas que hoy llamamos "minorías raciales". La salsa, género de inigualable valor para esta región del país, y normalmente interpretada por bandas compuestas por artistas de color negro, tiene un estribillo que hoy sintetiza las impresiones de una sociedad altamente prejuiciosa: blanco corriendo, atleta; negro corriendo, ratero.  Colombia es una sociedad altamente dividida. Los sectores más aislados de las ciudades, las periferias y cinturones de miseria suelen estar compuestos por etnias catalogadas como minorías: indígenas, población negra, zamba y demás mezclas. Este fenómeno se repite en la mayoría de países de América Latina. En Chile, por ej...

Tierras y pobreza: el final del conflicto inicia en el campo

Tierras y pobreza: el final del conflicto inicia en el campo El panorama rural de Colombia es bastante desalentador desde hace más de cuarenta años. Quizás el abandono del campo pudiera obedecer a un proceso de urbanización que ha hecho de Colombia un país de ciudades. Sin embargo el campo colombiano representa el 94% del territorio nacional, mientras se estima que un 32% de la población total de Colombia está ahí. Y es que definitivamente la tierra tiene que ser un asunto de gran importancia si desde finales de la década de 1950 el desplazamiento de los pequeños propietarios de tierra, especialmente en la Costa Atlántica, ha sido una situación constante producto de conflictos e intereses antagónicos. Desplazamiento en beneficio de grandes terratenientes y simiente de buena parte de los conflictos armados de los últimos años. El panorama del campo parece más elocuente a la luz de las cifras, que dan cuenta de este fenómeno social que ha marcado buena parte de la Historia colombia...

Ensayo de trenes

El interés por la historia de los ferrocarriles en Colombia me surgió por casualidades de la vida. Recuerdo que con mi padre solíamos ir con nuestro perro, un labrador dorado, en una caminata que nos llevaba hasta la desembocadura del río Pance con el río Jamundí. Una zona llena de plantaciones de caña y pastos para ganado. Recorriendo ese sitio, dimos con lo que eran los vestigios de la antigua línea del ferrocarril que venía de Cali, que nos condujeron a un viejo puente de acero sobre el río Jamundí, ya carcomido por los años, que  fácilmente podría tener entre 90 y 100 años: ¿cómo se transportaba entonces la gente entre Cali y el sur del país?, era evidente que en aquel entonces la gente usaba medios diferentes a las carreteras, que si hoy son incipientes, antes eran trochas. Y no me equivocaba, entre 1925 y 1970, el Ferrocarril del Pacífico extendió la línea sur entre Cali y Popayán, cubriendo municipios como Jamundí, Morales y Piendamó, en un tendido de aproximadamente 150 ki...

Asignaturas pendientes

Cali pasa por un momento impensable en años anteriores. No es para menos, desde finales del siglo pasado ha habido una seguidilla de administraciones aprehendidas por la corrupción, la negligencia y la desidia del electorado, a menudo dispuesto a ponerle precio a su voto. La intervención del Gobierno Nacional a Emcali, la captura de la ciudad por parte de bandas criminales y de grupos armados ilegales, el deterioro urbanístico y la pésima gestión financiera del municipio que lo puso al borde la bancarrota, fueron síntomas elocuentes de una crisis que se manifestaba y que, de hecho, aún se manifiesta. A nivel departamental la cosa no era tan diferente, recordemos que en hace poco me refería a la crisis del Valle que se veía reflejada en una desaceleración de la tendencia de crecimiento de su economía, sumada a la inestabilidad política manifiesta en la región: 10 gobernadores en menos de 13 años, cuando lo normal hubiera sido la mitad de esa cifra y que ninguno hubiese sido destituido...

De la guerra y la paz

Hace una semana escuchaba al Senador Juan Mario Laserna hablar de la guerra en unos términos inusuales para un político. En especial, habló de Carl von Clausewitz, el general prusiano que enfrentó a Napoleón y que se convirtió en uno de los teóricos de la guerra más importantes de la historia. Cuando uno estudia un poco de este militar, descubre una visión bastante racional del espíritu de la confrontación bélica, en especial cuando argumenta que la guerra no es sino la continuación de las transacciones políticas. En el contexto del conflicto colombiano, que tiende a ser reducido a la confrontación con las FARC, esa frase tiende a ser más cierta. Y es que definitivamente en la guerra la destrucción de las fuerzas enemigas a menudo no entra simplemente en la aniquilación física sino que debe comprenderse la derrota moral. En una perspectiva económica, ¿le conviene más al país aniquilar físicamente a las FARC o simplemente demarcar su derrota desde la arena política y, por qué no, ...