Entradas

El pan sin el horno

Llegó el esperado 19 de agosto, cuando varios gremios del sector agrícola, minero y el transportador acordaron cesar sus actividades productivas en señal de protesta por la precaria situación que viven. Sectores económicos de gran importancia para el país están hoy en medio de una profunda crisis, reflejada en que sus precios, cada vez más bajos, no compensan los costos que enfrentan, cada vez más altos. A los ojos de un observador desprevenido, estamos enfrentando una parálisis social del orden nacional. Y si no son observadores desprevenidos, son jueces sesgados. Muchos añoran la Primavera árabe, que hoy parece más un otoño, o creen que estamos frente a un movimiento multitudinario como el vivido por Brasil. La gran diferencia es que las manifestaciones en estos países fueron expresiones espontáneas de indignación por una sucesión de problemas que afrontan, por ejemplo, los jóvenes para estudiar o para participar en política. En Colombia, siendo muy escuetos, afrontamos el problema ...

Rufián de esquina

Daniel Ortega es el típico sátrapa tropical al que tanto hay que temerle: un político sombrío, populista, que nos recuerda etapas negras en la precaria historia democrática de América Latina. Quizás no en el extremo del tristemente célebre dictador argentino Galtieri, pero sí con las mismas motivaciones de aquellos que buscan en el exterior una fuente inagotable de fervor popular entre sus electores. Ciertamente, Colombia no solo enfrenta presiones internas sino también a un vecino que, aunque políticamente irrelevante en el contexto internacional, ha hecho del Caribe un potencial polvorín. Las motivaciones de un gobernante como Ortega están bastante definidas: es un régimen políticamente extractivo y económicamente aspira a mantener un músculo financiero que le permita continuar a flote a él y su gobierno.  Nicaragua es un país con cerca del 43% de la población en situación de pobreza, sin considerar que buena parte de los nicaragüenses viven con ajustados ingresos. En el pan...

¡Santos tres años, Juan Manuel!

Andrés Felipe Galindo Farfán* Conviene recordar un poco el contexto de la elección de Santos hace tres años. Un personaje que como ministro de Defensa se ganó el favor de Uribe, quien terminaba un mandato peculiar de ocho años. Uribe fue un presidente emocional, reaccionario, que sabía muy bien interpretar las preferencias de un electorado sorprendido por un estilo bastante diferente al de los presidentes predecesores. Poco valieron escándalos de corrupción, los falsos positivos, los fallos normales de cualquier gobierno o incluso las muertes de los niños en Cajamarca a manos del Ejército: la popularidad de Uribe se mantenía y tenía el capital político necesario para endosarlo en un candidato que llegaría a la presidencia casi sin dificultad. Quien fuera el sucesor de Uribe gobernaría bajo su sombra, dado el inmenso poder de opinión que tenía. Ahí llegó Santos, un político no tan político, pero que había logrado tener los principales cargos del Estado sin ir a elección popular. Much...

Preferencias y toma de decisiones

El panorama es así: Juan Manuel Santos tiene la mitad de la opinión pública en contra, la mayoría de todos modos no quisiera su reelección pero podría ocurrir con una alta probabilidad que será reelegido presidente de la República. El político más popular de Colombia, Álvaro Uribe, probablemente logre una adecuada representación de su movimiento en el Congreso pero no así en la Presidencia. La mayoría de los bogotanos quisiera a Petro fuera de la alcaldía pero existe la posibilidad que la revocatoria se haga aguas al no alcanzar los mínimos de votación necesarios. Aquí en Cali, hace seis meses la mayoría de la opinión pública rechazaba la gestión de Rodrigo Guerrero, pero en los últimos meses su cuota de aceptación se ha trepado de forma impresionante y el optimismo parece haber retornado, ¿cómo se entiende esta conducta de los electores? La teoría económica predice que los consumidores, poseedores de toda información necesaria para tomar adecuadas decisiones de consumo, serán de ...

El cuarto huevito

Sir Winston Churchill quizás tuvo toda la relevancia que pudo tener un hombre en la Historia británica: un militar, un estratega, un político, un historiador, todo un héroe de la guerra que supo repeler la embestida de Hitler. Quizás el mayor capital que tenía no era el favor de la Corona ni la lealtad de un Ejército en guerra: era la popularidad y credibilidad que tenía en los difíciles momentos en que la Luftwaffe enviaba sus aviones sobre Londres. De no haber sido por el valor de personas como Churchill, otro grande como De Gaulle, en Francia, no habría logrado organizar el movimiento de la Resistencia. Sin embargo, al terminar la Guerra, Churchill fue vencido en las urnas por Clement Attlee, ni más ni menos que el líder de la nueva mayoría laborista, ¿cómo el hombre que lideró al Reino Unido en el momento más difícil de su Historia podría haber perdido la primera elección de la posguerra?, indudablemente el elector británico sabía que el genial Churchill había sido el líder que ne...

La rebelión de las ratas

La obra de Soto Aparicio podría encajar perfecto en las insurrecciones populares que a menudo su suscitan en regiones del país usualmente aisladas, con abundancia de recursos naturales y sin mucha autoridad del Estado. La historia de Timbalí, el ficticio municipio boyacense donde se desarrolla la historia de los campesinos que son desplazados por la minería extractiva, podría ser la misma del Catatumbo, con la diferencia que en el pueblo de la novela colombiana popular en los años 1990 no existía una mano negra como las bandas armadas ni el oportunismo propio de la política. El Catatumbo es una región históricamente llena de complejidades. Tal y como ocurre con otras regiones del país, ha estado marcada por el aislamiento físico y político, expresado por infraestructuras precarias y una turbia y débil presencia del Estado. Lo que ocurre hoy en esta zona del oriente del país no es más que la acumulación de sucesos y un cruce divergente de intereses, sobra repetir que en conflicto. ...

El Gran Colombiano

En México eligieron a Benito Juarez, quien restauró a la República y encausó a esta nación por las vías de la modernidad y la democracia. Sir Winston Churchill, el legendario primer ministro conservador inglés que llevó a la Gran Bretaña sobre sus hombros en tiempos de la Guerra Mundial y que mantuvo al país en el bloque vencedor, a pesar de los duros golpes que vivió en la batalla, fue elegido por los ingleses como su personaje máximo histórico. En general, la opinión los ha premiado por sucesos trascendentales para su historia, los mexicanos más de un siglo después y los británicos casi cinco décadas después de la desaparición de su primer ministro que fue militar, escritor e historiador. Elegir a Uribe, visto este antecedente, como El Gran Colombiano fue sin duda un asunto que causó revuelo. No es para menos, su aporte a la historia colombiana tiene pocos precedentes y su capacidad de emerger en un momento tan delicado como el inicio del presente siglo marcó a una generación. Pero ...